ENCHILADAS DE TERNERA CON SALSA DE TOMATE PICANTE

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Hoy llegó mi hijo a casa diciendo que había estado en un restaurante de comida mexicana y le supo a poco! Le pregunté por qué?  Y me respondió que después de haber gastado mas de lo que tenía presupuestado, se quedó con ganas de mas... Así que le prometí que prepararía unas enchiladas para que se quitara el "gusanillo".  Y así fue


Ingredientes:
Aceite de Oliva Virgen Extra
1 cebolla picada fina.
2 chiles jalapeños verdes frescos, sin semillas y troceados
280g de carne picada de ternera fresca
115g de cheddar rallado
18 tortillas
Cilantro picado para decorar

Para la salsa de tomate base, pincha aquí y añade además:

1 chile jalapeño verde fresco, sin semillas y troceado
1 cucharada de orégano seco
½ cucharadita de pimienta de cayena
125 de nata (crema) para cocinar
Sal y pimienta

Preparación:
1.- Calienta el aceite en una sartén.  Añade la cebolla y los jalapeños.  Rehoga durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando.  Agrega la carne picada y rehogala a fuego medio durante 8 o 10 minutos, removiendo con frecuencia y desmigándola con una cuchara, hasta que esté totalmente dorada.  Aparta la sartén del fuego e incorpora la mitad del queso.

2.- Mientras tanto, precalienta el horno a 180ºC.  Coloca una cucharada de la carne que has preparado en el centro y enróllalas.  Pon las tortillas rellenas con la parte abierta hacia abajo en una bandeja refractaria y cúbrelas con la salsa que te ha sobrado.  Espolvoréelas con el resto del queso y hornéalas durante 15 o 20 minutos o hasta que el queso se haya derretido.  Decora el plato con el cilantro y sirve inmediatamente.






SALSA DE TOMATE POLIVALENTE

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Una salsa bien hecha y sabrosa suele ser la clave para convertir un buen plato en una obra maestra, y pocas salsas son tan versátiles y populares como la de tomate.  Es el acompañamiento perfecto para carnes, aves, pescado, verduras y huevos cocinados de la forma más sencilla y tambien es la base ideal para estofados, guisos y pasteles..  Es el aliño perfecto para la pasta, el ingrediente imprescindible para la pizza clásica y una salsa irresistible para mojar, ya sea fría o caliente.

Una salsa de tomate sencilla es muy fácil de preparar y está lista en un momento.  No hay riesto de que se corte y no necesita mucha atención mientras está en el fuego.  Se puede preparar antes y luego calentarla, sus ingredientes son económicos, se encuentran fácilmente, y se conserva muy bien en el frigorífico y en el congelador.

El tomate combina tan bien con todo tipo de ingredientes (desde guindillas hasta champiñones, almendras o aceitunas) que las opciones son prácticamente infinitas.  Hay versiones sustanciosas que llevan beicon, queso, maíz dulce, alubias y otras verduras; salsas picantes con cñalidos toques orientales, fuertes guindillas mexicanas, sutiles sabores indios, o inconfundibles aromas barbacoa; salsas contundentes con nata, mantequilla, yogur, vino o jerez y salsas de intenso sabor con aceitunas, alcaparras, naranja, rábano, anchoas o manzanas.

El tomate es el ingrediente principal de la salsa de tomate base, pero existe una cierta controversia sobre si es preferible utilizar tomates frescos o en conserva.  Los tomates frescos que han madurado al sol son dulces y tienen mucho sabor (sobre todo si se han cultivado en casa) y el resultado será casi con total seguridad una salsa deliciosa.  Si por el contrario, los tomates que no son de temporada, a menudo importados antes de que hayan madurado, suelen ser acuosos e insípidos.  El tomate en conserva de calidad puede compararse en cualquier época del año y es perfecto para preparar una salsa de tomate.  De hecho, en las degustaciones a ciegas, mucha gente es incapaz de diferenciar entre una misma salsa preparada con tomates frescos o en conserva, o incluso prefiere la salsa hecha con tomates en conserva.

Como no es temporada de tomate, yo me he ido a lo seguro y he utilizado conserva de tomate natural triturado marca Hacendado (Mercadona), pero en cualquier supermercado puedes encontrar conserva de tomate de gran calidad.

Ingredientes: para Salsa de tomate base
(Para 600 ml)
Aceite de Oliva Virgen Extra
1 cebolla picada fino
1 diente de ajo picado fino
1 tallo de apio picado fino
400g de tomates en conserva troceados o 500g  de tomates maduros sin el tronco, pelados y picados
2 cucharadas de concentrado (pasta) de tomate
Azúcar moreno al gusto
1 cucharadita de especies secas + 2 hojas de laurel
100 ml de agua
Sal y pimienta

Preparación:
Echar un buen chorrete de AOVE y calentarlo.
Añada la cebolla, el ajo y el apio al aceite caliente.  Rehogue durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que las verduras se hayan ablandado.  Incorpore el tomate, el concentrado (pasta) de tomate, el kétchup, las especias y el agua.  Salpiméntelo al gusto.  Llévelo a ebullición a fuego medio y, a continuación, baje el fuego y deje que hierva durante 15 o 20 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que se haya espesado.

Esta es la receta que voy a utilizar a partir de ahora como base para preparar curris, comida mexicana, salsas para pastas, etc.



MI SALSA GRIEGA (CON YOGUR) PARA EL DÍA DE SAN VALENTÍN...

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Con esta salsa griega (con yogur), participo en el concurso que ha creado Tito, el bloguero más salsero de la blogósfera, en su blog "Las Salsas de la Vida".  Pinchando aquí podéis ver las bases del concurso.

He buscado la receta de esta salsa que todos (o casi todos) conocemos y se llama "Tzatziki", y he encontrado muchas, en libros, en Internet y en los diferentes blogs de cocina.  Todas por supuesto, tienen el yogur como ingrediente principal, pero encontré una que explica todo perfectamente y el por qué de el proceso.  Pinchando aquí podéis ver la receta original, que además presentan con un interesante vídeo.

Esta es una receta muy sencilla de preparar; sin embargo, es importante que se respeten los tiempos de reposo para poder obtener así una salsa cremosa.


Ingredientes:
•               750 ml de yogur natural (Yo: Yogur griego)         
•               1/2 pepino rallado (Yo: 1 pepino pequeño)
•               2 dientes de ajo machacados hasta que hayan quedado como puré
•               El zumo de medio limón
•               1 cucharada de menta fresca bien picada
•               Un chorrito de aceite de oliva
•               Una pizca de sal

Preparación:
Dejar que el yogur suelte, durante toda la noche, el máximo líquido posible y así se quede concentrado. Para ello ponerlo en un colador de malla finísima o en un paño para queso, (Yo: utilicé unas gasas estériles) limpio y dejar que escurra. (Se deja en el frigorífico para evitar que se pueda estropear).

Hacer lo mismo con el pepino. Rallarlo y dejarlo toda la noche escurriendo en iguales condiciones que el yogur.
Posteriormente podemos aún pasar el pepino por papel absorbente.

Al día siguiente mezclar el pepino con el yogur, el ajo bien machacado, la menta fresca picada, el zumo del limón y una pizca de sal en un bol. Regarlo ligeramente con aceite de oliva, ponerle una tapa y dejarlo reposar bastante tiempo (de ser posible otra noche entera).

Al día siguiente ya se puede servir en frio para acompañar, sobre todo, a carnes asadas,  Kebab o el Gyro.  También podemos utilizarla acompañando platos de curry o como dip para untar galletas o cruditès.


 
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